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sábado, 11 de diciembre de 2010

Se trata todo de eso, de que yo trato, quiero, intento que me vean de otra manera, pero no, no puedo. Tengo la mirada clavada ahí encima todo el tiempo. Una cosa es que te vean hermosa, y otra que te sientan hermosa, que te amen de verdad. La gente ve lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se quedan con su mirada, con su prejuicio. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros. No se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero también que lo esencial es invisible a los ojos.
La mirada prejuiciosa del otro siempre es tan evidente que es imposible de ignorar. Es tan crítica que lastima mucho. Si ninguno de nosotros nos importara el pensamiento del otro no nos arreglaríamos tanto, no nos peinaríamos, ni compraríamos ropa de última moda. Pero para mí esa tampoco es una forma de vida; habría que encontrar un equilibrio entre lo que critican y la forma de ser que uno quiere llevar en la vida.
Es imposible para uno darle el gusto a todos ya que no todos pensamos igual, entonces la mirada crítica es un dilema ¿Como se hace para seguir? ¿Se escucha la crítica o se intenta de ignorar sin conseguir resultado? ¿Es correcto entonces si digo que se necesita un equilibrio?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pienzo igual!

carolain&romina dijo...

Gracias Lo mejor son sus cometarios! si te gusto el Blog seguime por fas!

Ana dijo...

Muy guay el blog! Te sigo!

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